Edificio de manantiales

Fueron los mozárabes los primeros en disfrutar de estas aguas cristalinas y los que dieron el nombre de Lanjarón a este privilegiado oasis.

Las propiedades saludables de las aguas de Lanjarón fueron reconocidas a partir de 1770 pero será en el siglo XIX que la fama del establecimiento se extenderá y que sus manantiales se explotarán de forma terapéutica y continuada. Durante ese siglo adquiere renombre a nivel nacional e internacional presentándose en las Exposiciones Universales de París de 1878 (en la cuál recibe la medalla de plata en su categoría) y de Barcelona de 1888.

Los personajes más famosos de la época se dejarán querer por sus manantiales y acudirán a descubrir el secreto de sus aguas.

 

A principios del siglo XX, Lanjarón será la cita obligada para los más acaudalados de la época: el punto de reunión y descanso de los reyes, reinas y personajes tan conocidos como Virginia Wolf, Betrand Rusell, Manuel de Falla o Federico García Lorca.

El edificio emblemático de manantiales será construido en 1928, época en la que iniciará su apogeo que durará hasta los años sesenta del pasado siglo.

Hoy, el Balneario de Lanjarón que ha sabido renovar sus técnicas e instalaciones sin perder nada de su grandeza, es un lugar de paz y armonía donde se propone una gama amplia de tratamientos de balneoterapia.

 

 

El Balneario está abierto de febrero a diciembre.